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Frecuencia cardíaca en reposo: Qué es normal y qué no lo es

Las variaciones en la frecuencia cardíaca son normales. Según tu nivel de actividad, tu frecuencia cardíaca puede ser baja o alta. El Dr. Grant Wallace, electrofisiólogo cardíaco, ofrece información sobre qué es normal, cómo la tecnología como los relojes inteligentes miden los latidos del corazón, cuándo debes preocuparte y qué pasos tomar. 


Frecuencia cardíaca en reposo: Qué es normal y qué no lo es
Featured Speaker:
Grant Wallace, MD

Grant M. Wallace, MD, is a native of Oakland, Nebraska. He earned his medical degree from the University of Nebraska Medical Center in Omaha. Dr. Wallace completed a combined Internal Medicine and Pediatrics residency at The Ohio State University and Nationwide Children’s Hospital in Columbus, Ohio. He continued his training at The Ohio State University with a fellowship in Cardiovascular Disease as well as a second fellowship in Clinical Cardiac Electrophysiology.

Dr. Wallace is certified by the American Board of Internal Medicine (ABIM) and holds ABIM board certification in Cardiovascular Disease and Clinical Cardiac Electrophysiology. He also is board certified by the American Board of Pediatrics.

Dr. Wallace’s areas of interest include catheter ablation of complex atrial and ventricular arrhythmias, management of atrial fibrillation and flutter including left atrial appendage occlusion, device-based therapy with a focus on conduction system pacing and subcutaneous ICD implant, congenital heart disease related to arrhythmias as well as clinical research. 


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Transcription:
Frecuencia cardíaca en reposo: Qué es normal y qué no lo es

Entrevistadora: Bienvenidos al podcast de Bryan Health.  Hoy nuestra conversación se enfoca en la frecuencia cardíaca en reposo y cómo saber cuándo está fuera del rango normal. Nos acompaña el Dr. Grant Wallace. Es electrofisiólogo cardíaco en Bryan Health.


Dr. Wallace, muchas gracias por estar con nosotros hoy. ¿Por qué no comenzamos contándole a la gente a qué se dedica? ¿Qué es la electrofisiología y cómo un cardiólogo llega a especializarse en esta área? Cuéntenos un poco sobre su campo.


Bueno, primero que nada, gracias por invitarme. Como mencionaste, soy electrofisiólogo cardíaco, que básicamente es una forma elegante de decir que soy un médico especializado en el ritmo del corazón. La electrofisiología es una subespecialidad de la cardiología y nuestro enfoque es el diagnóstico y manejo de los trastornos del ritmo cardíaco, desde frecuencias cardíacas lentas hasta ritmos rápidos o irregulares.


Atendemos pacientes de todo el espectro de edades, desde adolescentes y adultos jóvenes hasta personas mayores, y a lo largo de ese espectro vemos una gran variedad de trastornos del ritmo del corazón.


Entrevistadora: Gracias por eso. Entonces, hablemos de la frecuencia cardíaca. ¿Qué es lo que realmente mide? ¿Y por qué es importante conocer tu frecuencia cardíaca y, especialmente, tu frecuencia cardíaca en reposo?


Grant Wallace, MD: En su forma más básica, la frecuencia cardíaca es simplemente la cantidad de veces por minuto que el corazón envía una señal eléctrica a través del músculo cardíaco, lo que provoca una contracción mecánica que bombea la sangre al resto del cuerpo. Para la mayoría de las personas, el rango normal de la frecuencia cardíaca suele estar entre 60 y 100 latidos por minuto. Esto puede variar a lo largo del día y de una persona a otra, dependiendo de muchos factores diferentes, como el nivel de actividad, si te sientes bien o no, si estás descansado, y también los medicamentos o suplementos que hayas tomado. En su forma más simple, la frecuencia cardíaca es qué tan seguido late tu corazón y cuántas veces por minuto está bombeando sangre al cuerpo.


Entrevistadora: Entonces, estamos hablando de un rango básicamente entre 60 y 100. Pero hay cosas, Dr. Wallace, que pueden hacer que nuestra frecuencia cardíaca suba o baje. La gente dice: “Ay, siento como un aleteo” cuando se emocionan o cuando hacen ejercicio. Son muchas cosas. Cuéntenos cómo el corazón realmente puede cambiar y cómo a veces eso es algo positivo y otras veces no tanto.


Grant Wallace, MD: Sí. Yo diría que las variaciones en la frecuencia cardíaca son algo normal y, de hecho, es algo que uno quiere ver. Eso es un indicador de un sistema eléctrico cardíaco saludable, pero también es un indicador de una función fisiológica normal del cuerpo.


Cuando estás en reposo, por ejemplo, profundamente dormido en medio de la noche, tu frecuencia cardíaca va a ser más baja. En ese momento no estás metabólicamente muy activo, así que tu cuerpo no necesita ni exige altos niveles de oxígeno para realizar las funciones celulares. Tampoco se están produciendo muchos desechos celulares que deban eliminarse, por lo que la frecuencia cardíaca disminuye.


Cuando te levantas por la mañana, ese número empieza a subir un poco. Y nuevamente, va variando a lo largo del día según tu nivel de actividad. Como mencioné, de 60 a 100 latidos por minuto es más o menos el rango “normal”, pero todo eso depende del contexto. No es anormal que tu frecuencia cardíaca esté por encima de 100 si estás trabajando en el jardín, paseando al perro o cargando las compras del carro. Queremos que la frecuencia cardíaca aumente para responder a las demandas de lo que le estás pidiendo a tu cuerpo que haga.


Pero también hay situaciones en las que una frecuencia cardíaca elevada puede ser anormal. Por ejemplo, si estás relajado en la noche viendo televisión y de repente sientes palpitaciones o un aleteo en el pecho, revisas tu frecuencia cardíaca y está en 125 latidos por minuto, probablemente sea una frecuencia inapropiadamente alta para el nivel de actividad que estás realizando y podría ser un indicio de algún ritmo irregular o de que algo no anda bien.


Así que la frecuencia cardíaca es solo una métrica dentro de un panorama más amplio de lo que evaluamos cuando atendemos a las personas, pero puede ser muy valiosa para ayudarnos a entender qué es lo que realmente está pasando.


Entrevistadora: Dr. Wallace, usted mencionó que cuando uno está sentado y se toma la frecuencia cardíaca ¿Podría explicarle a los oyentes cómo tomarse la frecuencia cardíaca? Porque algunos se llevan la mano al cuello y no la encuentran, otros van a la muñeca con dos dedos y no están muy seguros de qué es exactamente lo que deberían estar sintiendo.


Claro. La manera más sencilla de tomarte la frecuencia cardíaca es usar un reloj o un reloj de pared que tenga segundero. Empieza por eso y luego busca tu pulso. Como mencionaste, puede ser en la muñeca, en la base del pulgar, donde se encuentra la arteria radial. Cuando veo pacientes en la clínica y quiero revisar algo rápidamente, ahí es donde usualmente lo hago. La arteria del cuello, la carótida, es un vaso más grande, así que a veces el pulso ahí es más fácil de identificar, pero tienes que encontrarlo. Para algunas personas eso es más fácil que para otras, pero buscando un poco, por lo general se puede encontrar. Una vez ya tienes bien ubicado el pulso y lo puedes sentir con claridad, esperas a que el segundero llegue a uno de los números grandes del reloj y empiezas a contar. Puedes contar durante 30 segundos cada latido y luego multiplicar ese número por dos, o contar durante un minuto completo todos los latidos. Ese resultado es la cantidad de latidos por minuto a la que está latiendo tu corazón. La frecuencia cardíaca se define como latidos por minuto, así que cualquier método que te permita llegar al número total de latidos en un minuto es la forma más básica de medirla.


Hoy en día, y desde hace ya un tiempo, existen distintas herramientas tecnológicas que pueden ayudarte a medir la frecuencia cardíaca de una manera quizás más fácil o más eficiente. Estas pueden ir desde los tensiómetros, ya que la mayoría de los medidores de presión arterial también muestran la frecuencia cardíaca, hasta los oxímetros de pulso, que son esos pequeños dispositivos que se colocan en el dedo para medir el oxígeno en la sangre y que normalmente también registran la frecuencia cardíaca. Además, están los relojes inteligentes y otros dispositivos más tecnológicos que tienen diferentes formas de medir la frecuencia cardíaca. Cualquiera de estos métodos es adecuado, siempre y cuando, si lo estás haciendo de forma manual, recuerdes sentir el pulso y contar correctamente los latidos durante el intervalo de tiempo correspondiente.


Entrevistadora: Me alegra que hayas mencionado parte de la tecnología que está disponible, más allá de los tensiómetros y los oxímetros de pulso. La tecnología que se lleva puesta, como relojes o bandas inteligentes están por todas partes, la gente los usa constantemente. ¿A veces esto hace que las personas estén demasiado pendientes de su cuerpo? ¿Y podemos confiar en lo que estos dispositivos nos muestran?


Para contestar la primera pregunta, definitivamente puede pasar. La llegada de los dispositivos que se llevan puestos le da a las personas la oportunidad de tener un mayor entendimiento de su salud en el día a día. Pero junto con eso viene mucha información y, a veces, interpretar esa información o procesarla puede ser complicado, lo que puede generar más ansiedad o incluso crear más preocupaciones de las que realmente ayuda a resolver.


Sin embargo, en personas que tienen un buen entendimiento de qué están observando o para qué están usando esa herramienta, estos dispositivos pueden ser muy útiles.


En su mayoría, los relojes inteligentes o dispositivos inteligentes que miden la frecuencia cardíaca lo hacen mediante una función llamada fotopletismografía. Si has usado un reloj inteligente, tal vez hayas notado que cuando se mueve un poco en la muñeca se ven luces rojas, verdes o azules parpadeando en la parte inferior del dispositivo. Lo que ocurre ahí es que el dispositivo emite longitudes de onda específicas de luz a través de la piel, y esos haces de luz rebotan en los glóbulos rojos a medida que circulan por los capilares, que son los vasos sanguíneos muy pequeños de la piel. Con cada latido del corazón, el flujo y la cantidad de sangre en esos vasos aumentan, y entre un latido y otro ese flujo disminuye. El dispositivo puede medir la frecuencia de esos cambios en el flujo y, básicamente, así es como calcula un número de latidos por minuto. Muchos de estos dispositivos hacen esa medición de manera continua; otros lo hacen de forma intermitente, tomando lecturas cortas y luego deteniéndose. Pero, en general, todos funcionan más o menos con ese mismo mecanismo de sensores basados en la luz.


Entrevistadora: Qué excelente explicación, Dr. Wallace. Muchas gracias por eso. Entonces, ¿cuándo debemos preocuparnos? Y si nos preocupamos, ya sea porque nos tomamos nuestra propia frecuencia cardíaca o porque lo vimos en uno de estos dispositivos inteligentes, ¿qué cosas serían preocupantes y qué deberíamos hacer al respecto?


Grant Wallace, MD: Primero que nada, siempre les digo a mis pacientes que nadie conoce su cuerpo mejor que ustedes mismos. Así que, si por cualquier razón estás preocupado, no quiero que simplemente lo ignores. Llámanos. Y si estás realmente preocupado o presentas síntomas importantes, como dolor fuerte y opresivo en el pecho, dificultad para respirar, mareos, sensación de desmayo o pérdida del conocimiento, todas esas son razones para ir a la sala de emergencias de inmediato.


Supongamos que, por lo demás, te sientes bien y que tal vez acabas de estrenar un reloj inteligente. Estás sentado viendo televisión y de repente te llega una alerta que dice: “frecuencia cardíaca baja”, miras el reloj y ves que marca 52 latidos por minuto. Y piensas, “Dios mío, esto es alarmante, mi reloj me está diciendo que algo malo está pasando”. Pero si es de noche, ya cenaste, por fin estás relajado después del día y te sientes bien en general, probablemente no sea algo que represente una emergencia inmediata.


También les digo a muchos de mis pacientes que ese número de la frecuencia cardíaca es solo eso: un número. Claro que hay cifras que nos preocupan más que otras. Frecuencias cardíacas en los adolescentes, en los 20 o en los 30 latidos por minuto generalmente están fuera de lo que consideramos una fisiología normal. Pero para muchas personas, durante la noche o en momentos de descanso profundo, no es raro que la frecuencia cardíaca baje a los 50 o incluso a finales de los 40.


Si te sientes bien, si no estás mareado, no te falta el aire, no te sientes extremadamente cansado ni somnoliento, entonces eso probablemente solo sea un reflejo de tu fisiología normal y de que tu cuerpo está en un estado más profundo de calma y no necesita mantener una frecuencia cardíaca más alta para cubrir sus demandas metabólicas.


Pero definitivamente, si estás teniendo síntomas, los más comunes asociados a frecuencias cardíacas bajas son cosas como falta de aire al realizar actividad, mareos o sensación de aturdimiento con la actividad o al cambiar de posición, o una sensación general de cansancio. Si eso ocurre junto con frecuencias cardíacas bajas en reposo o, de manera más preocupante, bajas durante la actividad, entonces puede ser un indicio de que hay algún problema en el sistema eléctrico del corazón que necesita evaluarse con más detalle y posiblemente tratarse, ya sea con medicamentos o, en algunos casos, con terapia basada en dispositivos. Eso sería lo que vemos en el lado de las frecuencias cardíacas lentas.


En el extremo alto es una historia un poco diferente. Retomando lo que hablábamos antes, es normal que la frecuencia cardíaca suba con la actividad, y eso es totalmente cierto. Cuando haces ejercicio o trabajo físico intenso, se espera que la frecuencia cardíaca aumente, y dependiendo del nivel de esfuerzo, puede superar los 100 latidos por minuto.


Pero en reposo, sentado viendo televisión al final del día, no esperaría que la frecuencia cardíaca esté elevada, por ejemplo por encima de 100, 105, 115 o 125 latidos por minuto. Eso probablemente sería un poco anormal para el nivel de actividad que estás realizando. Existen varias razones por las que la frecuencia cardíaca puede estar elevada; algunas están relacionadas directamente con el corazón y otras no tienen que ver con el corazón en sí, sino con un aumento de sustancias como la adrenalina en el cuerpo, lo que provoca frecuencias cardíacas más altas.


De cualquier manera, esas situaciones suelen ser algo que, como mínimo, amerita buscar tranquilidad y confirmar que “todo está bien”. Y si hay algo más ocurriendo, queremos identificarlo y manejarlo a tiempo para asegurarnos de que las personas estén protegidas.


Entrevistadora: Sí, definitivamente creo que una frecuencia cardíaca alta puede ser más alarmante. Y hay tantas cosas que pueden afectar la frecuencia cardíaca. Cuéntenos, Dr. Wallace, qué hace usted para ayudar a las personas cuando alguien tiene una frecuencia muy rápida o muy lenta. ¿Qué hace por ellos?


Grant Wallace, MD: El primer paso en todo esto, cuando veo a un paciente para evaluar ritmos rápidos o lentos, es obtener toda la historia completa. El contexto muchas veces es muy importante en estas situaciones. Así que quiero entender: “¿Qué estás sintiendo? ¿Cuándo lo sientes? ¿Qué cosas lo desencadenan? ¿Qué cosas parecen ayudar a que se quite?”. Asegurarnos de tener una historia clínica completa y detallada siempre es el primer paso.


Luego, el segundo paso es la parte diagnóstica. Si tienes un reloj inteligente que registra estas cosas, revisamos juntos las gráficas de la frecuencia cardíaca y cómo se distribuyen a lo largo del día. Por ejemplo, lo miras y ves que a las 7:00 tu frecuencia cardíaca era 65, a las 8:00 sube de golpe a 120 y luego a las 9:00 vuelve a bajar a 65. Si no estabas haciendo nada en particular, solo sentado viendo televisión, eso probablemente no es normal.


También podemos usar monitores externos que básicamente registran cada latido del corazón y están programados para guardar trazos del ritmo cardíaco cuando se sale de los parámetros que establecemos: demasiado rápido, demasiado lento, irregular, lo que sea.


Y una vez que logramos hacer un diagnóstico ya sea fibrilación auricular, flutter auricular, taquicardia supraventricular, bradicardia sinusal, bloqueo cardíaco, o lo que corresponda entonces hablamos de “Bien, esto es lo que tienes. Estas son las implicaciones de ese diagnóstico y estas son las opciones de tratamiento disponibles”, ya sea tratamiento con medicamentos, terapias con dispositivos, intervenciones como procedimientos de ablación, o lo que aplique en cada caso.


Así que esa es como la otra mitad de mi trabajo. Obviamente, una parte grande es hacer el diagnóstico, pero luego contamos con múltiples herramientas para ofrecer intervenciones que ayuden a las personas a volver a sentirse lo mejor posible y a vivir su vida con la mayor capacidad y calidad.


En el caso de las frecuencias cardíacas lentas, la bradicardia, ya sea bradicardia sinusal que significa que el marcapasos natural del corazón se está desgastando un poco y no logra responder a las demandas del cuerpo o situaciones como el bloqueo cardíaco, donde el sistema de conducción que lleva las señales de las cavidades superiores a las inferiores empieza a fallar y se pierden latidos, esas suelen ser condiciones que se manejan mejor con la implantación de un marcapasos.


Por el contrario, cuando hablamos de ritmos cardíacos rápidos, los marcapasos realmente no ayudan mucho. Esos ritmos generalmente se tratan con terapia médica, usando medicamentos que ralentizan la conducción y las señales en el corazón, o con terapia de ablación. Por ejemplo, si alguien tiene taquicardia supraventricular debido a un circuito eléctrico anormal adicional en el corazón, podemos realizar un procedimiento para localizar ese circuito, identificar una parte clave del mismo y aplicar una pequeña cantidad de energía, de apenas unos milímetros, para interrumpirlo y evitar que vuelva a activarse. Así que, obviamente, dependiendo del diagnóstico, del paciente y de sus valores y objetivos, eso es lo que determina qué hacemos o cuándo lo hacemos.


Entrevistadora: Bueno, muchísimas gracias, Dr. Wallace, por acompañarnos. De verdad, qué gran educador es usted. Gracias por compartir hoy su increíble experiencia con nuestros oyentes. Y gracias también a nuestro socio de la Bryan Foundation, US Bank. Para más información o para escuchar más podcasts de nuestros expertos, pueden visitar bryanhealth.org/podcasts. Con esto concluimos este episodio del podcast de Bryan Health. Recuerden siempre suscribirse, calificar y dejar una reseña del Bryan Health Podcast en Apple Podcasts, Spotify, iHeart y Pandora. Hasta la próxima.